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Coito interrumpido, una práctica invisibilizada

Updated: Jul 31

Coitus Interruptus, popularmente en Argentina: “terminar afuera, acabar afuera”, en inglés: withdrawal, pull-out


Se llama “coito interrumpido" a la práctica de retirar el pene de la vagina justo antes de la eyaculación. “La eyaculación consiste en la expulsión de semen por el meato uretral, gracias a las contracciones musculares pélvicas y al peristaltismo uretral, los cuales suceden normalmente durante el orgasmo. Es un reflejo que consta de dos fases distintas pero perfectamente coordinadas: la emisión y la expulsión.

La emisión espermática consiste en la salida del esperma desde los testículos por el conducto deferente, y se produce por la contracción de los órganos reproductores internos, que recogen los diferentes componentes del eyaculado de las vesículas seminales y entrega el fluido en la uretra posterior, quedando cerrados los esfínteres uretrales interno y externo. Estos fenómenos en conjunto, producen una cámara de alta presión en la uretra prostática que está asociada a la sensación de eyaculación inevitable y al placer. La fase de emisión es la única que puede ser inhibida voluntariamente.

En la segunda fase de expulsión , consiste en la salida del semen por la uretra. Se contraen los músculos genitales en intervalos de 0,8 segundos haciendo que el semen salga de a chorros. Una vez que el semen llega a la base de la uretra se produce el punto de no retorno, sensación de inevitabilidad. Los hombres y personas con pene pueden reconocer ese punto a partir de identificar sus sensaciones genitales sobre la base de la pelvis y poder controlar su eyaculación.” (Ce, 2019, p.73)


 Esta práctica es probablemente la forma más antigua que existe de evitar un embarazo y una de las pocas que dependen enteramente del varón o persona con pene. Aunque su uso es muy común en la población general, en el ámbito sanitario suele estar fuertemente estigmatizada y desaconsejada debido a sus supuestos fallos frecuentes. Pero, ¿cuál es la evidencia disponible sobre su eficacia anticonceptiva?


Las publicaciones de los organismos de salud pública suelen informar un riesgo de embarazo del 20 % para el “uso típico” del coito interrumpido, basándose en datos provenientes de censos o encuestas estructuradas . Este tipo de fuente de información presenta limitaciones: posibilidad de sesgos en la información subjetiva, respuestas inexactas o incompletas debido a sensibilidad del tema e imposibilidad de verificar la veracidad de las respuestas. Actualmente no existen estimaciones basadas en evidencia para el riesgo de embarazo con “uso perfecto". Las tasas de embarazo citadas (4%) se derivan de cálculos teóricos basados en la posible presencia de espermatozoides en el líquido preeyaculatorio. Presencia que históricamente ha sido motivo de debate.


Si se parte del supuesto de que los espermatozoides se encuentran exclusivamente en el fluido seminal, la eyaculación fuera de la vagina, anularía la posibilidad de embarazo. En cambio, si fuera posible encontrar espermatozoides en el líquido preeyaculatorio (el fluido lubricante producido por las glándulas de Cowper) antes de la eyaculación, entonces este método no sería confiable. Sin embargo, los estudios que reportan presencia de espermatozoides en el líquido pre eyaculatorio no han analizado adecuadamente si las muestras pudieron haber estado contaminadas o mal recolectadas. Tampoco han evaluado la motilidad ni la cantidad de espermatozoides presentes como para representar un riesgo real de fertilización. En consecuencia, los intentos de extrapolar el riesgo de embarazo basándose únicamente en la presencia de espermatozoides podría sobreestimar el riesgo de falla anticonceptiva.


 Algunos estudios publicados: 

Un estudio reciente titulado “Bajo o nulo contenido de esperma en el líquido preeyaculatorio en el coitus interruptus utilizado perfectamente, un estudio piloto” , analizó muestras de hombres sanos, que refirieron usar el coito interrumpido como anticonceptivo. Se obtuvieron 70 muestras pareadas (N = 24 participantes, edad mediana: 27 años) y se identificaron espermatozoides en nueve (12.9%) muestras de preeyaculado, de seis (25.0%) participantes. Solo siete muestras contenían espermatozoides en concentraciones que representan un riesgo significativo de embarazo clínico. De esos participantes, cinco, proporcionaron muestras con espermatozoides de forma inconsistente; sólo un participante tuvo consistentemente preeyaculado con espermatozoides. La motilidad de los espermatozoides en esas nueve muestras osciló entre el 9 % y el 81 %.


Entonces, si la presencia de espermatozoides en el líquido preeyaculatorio fuera realmente “baja o nula”, ¿podría atribuirse la tasa de fallos a un mal uso del método?


El coito interrumpido, se transmite principalmente a través de referencias de transmisión oral del entorno. Dado que las profesionales de salud desaconsejan enfáticamente el uso de esta práctica anticonceptiva, no se brindan recursos para su uso perfecto ni se educa sobre las condiciones necesarias para que sea una práctica más segura. A pesar de ello, el coito interrumpido sigue siendo una opción popular para evitar embarazos, aunque muchas veces se lo practique de forma incorrecta por falta de información adecuada.


El estudio “Lucia”  publicado en 2024, fue realizado de forma online a 2000 mujeres e identidades LGTB de Argentina de entre 15 y 49 años. Se analizaron los usos y preferencias de métodos anticonceptivos, de forma cuantitativa y cualitativa. Los resultados informan el uso del coito interrumpido incluso en primera relación sexual.

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Las autoras del artículo “¿Mejor que nada o una práctica astuta de reducción de riesgos?”  concluyen que, si bien el coito interrumpido puede no ser tan eficaz como otros métodos anticonceptivos, su eficacia no difiere significativamente del uso típico del preservativo para pene. Además, es cómodo, no requiere planificación previa y no tiene costo. Las profesionales de la salud y educadoras en anticoncepción deberían incluirlo como un método legítimo, aunque ligeramente menos eficaz, del mismo modo que lo hacen con preservativos y diafragmas. Haciendo énfasis en su uso como doble método combinado con el reconocimiento de la fertilidad a través de la ventana fértil del ciclo ovulatorio. Desestimarlo por completo resulta contraproducente para la prevención del embarazo y desincentiva el debate académico sobre este método, que es “de uso frecuente y razonablemente eficaz”.



Porcentaje de usuarias que quedan embarazadas durante el primer año de uso anticonceptivo en los Estados Unidos (uso típico y perfecto) e internacionalmente (uso típico) Contraceptive Technology 2023 
Porcentaje de usuarias que quedan embarazadas durante el primer año de uso anticonceptivo en los Estados Unidos (uso típico y perfecto) e internacionalmente (uso típico) Contraceptive Technology 2023 

Una limitación importante del método es que el control de la eyaculación suele desarrollarse con la experiencia, algo que muchas veces no está presente en los inicios de la vida sexual. La adolescencia es una etapa en la que se enfatiza la prevención de embarazos no intencionales, por lo que se recomienda el uso de métodos que no dependan de la conducta de la usuaria, sino que sean de baja implicación y larga duración. En este marco, el uso del “doble método” (anticoncepción hormonal + preservativo) es común, pero rara vez se aconseja combinar el preservativo para pene con el coito interrumpido.


Quizá la adolescencia no sea el momento ideal para centrarse en el control, sino más bien para fomentar el autoconocimiento. Una posibilidad podría ser experimentar durante la masturbación el control de la eyaculación.

Incluso en la adultez, cuando se supone mayor experiencia sexual, hay situaciones en las que la pareja no logra retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación. Como educadoras del método sintotérmico, hemos recibido consultas de mujeres interesadas en comenzar a usarlo luego de experimentar fallas con el coito interrumpido, manifestando una pérdida de confianza en esta práctica como única estrategia anticonceptiva.

Esto nos llevó a preguntarnos: ¿todos los hombres pueden identificar con claridad la sensación previa al punto de no retorno? ¿Se requiere un grado particular de autoconocimiento o entrenamiento para lograrlo? Con el objetivo de aportar mayor información y elaborar recomendaciones para quienes elijan el coito interrumpido, realizamos desde LAFER una encuesta exploratoria a 61 hombres de entre 25 y 59 años.


Entre los principales resultados destacamos:

  • Uso del coito interrumpido: El 85 % manifestó haber utilizado esta práctica al menos una vez en su vida. Sin embargo, solo el 29 % indicó utilizarla siempre o casi siempre, el 17 % solo la emplea fuera de la ventana fértil de su pareja, un 7% cuando no tiene preservativos  y el 45 % no la utiliza de forma frecuente. 

  • Percepción del punto de no retorno: El 95 % afirmó poder identificar las sensaciones previas al punto de no retorno, sólo un 4% indicó que no.

  • Aprendizaje de la técnica: Un 65 % refirió haber aprendido a practicar el coito interrumpido por experiencia directa, el 26 % mediante la masturbación y solo un 4 % a través de charlas con amigos.

  • Percepción de dificultades en otras personas: Un 80 % considera que hay personas que podrían no lograr identificar estas sensaciones de forma confiable.

  • Necesidad de entrenamiento previo: El 73% considera que es necesario un proceso de práctica o entrenamiento previo para utilizar esta técnica correctamente.

  • Conocimientos sobre el líquido preseminal y otros factores: Si bien el 91 % conocía la posible presencia de espermatozoides en el líquido preseminal, un dato relevante fue que el 40 % desconocía la presencia residual de espermatozoides en la uretra tras una eyaculación previa en el mismo día, lo que puede disminuir la efectividad del método.


Finalmente, consultamos sobre las sensaciones físicas previas a la eyaculación, mencionaron: cosquilleo en el pene, placer intenso, aumento de sensibilidad, sensación similar a ganas de orinar o estornudar, y tensión muscular genital.

Uno de los hallazgos, fue el escaso conocimiento respecto al riesgo de residuos espermáticos tras una eyaculación previa, lo que podría impactar significativamente disminuyendo la efectividad del método.

También cabe preguntarse si la mayoría de los hombres afirma identificar el momento previo a la eyaculación, ¿por qué a veces no logran retirar el pene a tiempo, incluso cuando hay acuerdos explícitos con la pareja?


Una posible explicación es que el orgasmo se caracteriza por la inhibición parcial de los procesos racionales y un abandono del control, lo cual es funcional y necesario para una respuesta sexual saludable. Teniendo en cuenta la neuroanatomía del orgasmo, sabemos que hay una desactivación prefrontal izquierda: la prefrontal izquierda se asocia con lógica, planificación y control racional. Su desactivación se ha relacionado con la pérdida momentánea de control consciente durante el orgasmo (por eso hay sensación de “entrega”, “placer sin pensar”) y por otro lado, se activa la corteza cerebral prefrontal derecha, que está relacionada a emociones, control de impulsos negativos o regulación. Su activación podría estar vinculada a las sensaciones intensas del orgasmo. (Valente, S.(2025) avances neuroanatómicos en  respuesta sexual humana, posgrado en sexología clínica, SASH).


A esto se suman factores como la ambivalencia emocional: puede haber un acuerdo explícito de evitar un embarazo, pero a nivel inconsciente o emocional no existir un rechazo total a esa posibilidad. Etapa del vínculo, deseo de paternidad latente o un contexto vital percibido como favorable pueden influir.

Este fenómeno no es exclusivo del coito interrumpido: en el método sintotérmico también observamos que algunas usuarias. flexibilizan o endurecen sus reglas según sus motivaciones personales. Algunas eligen restringir las relaciones sexuales a días de alta certeza de infertilidad, mientras que otras deciden flexibilizar los criterios, asumiendo un mayor riesgo.


La conducta en métodos que dependen del usuario es compleja y se ve atravesada por múltiples factores: personalidad, tipo de vínculo, momento vital, experiencias previas, deseo o rechazo de la maternidad/paternidad, condiciones económicas, creencias religiosas, culturales y posicionamientos ideológicos.


Como ocurre con otros métodos anticonceptivos de alta participación del usuario, el coito interrumpido está atravesado por la tensión entre las recomendaciones estandarizadas de salud pública y la necesidad de adaptar la información a las particularidades individuales. Por eso, es esencial brindar información completa y contextualizada, promoviendo decisiones informadas y experiencias sexuales desde la soberanía, evitando a la vez mensajes alarmistas o basados en el miedo.


Por eso, es fundamental que los profesionales de salud ofrezcan acompañamiento respetuoso, con acceso a información actualizada, precisa y libre de juicios.


Michal Schonbrun, educadora, y capacitadora en salud reproductiva y método sintotérmico ha publicado la siguiente guía para un uso correcto del coito interrumpido: 


Las siguientes pautas se recomiendan únicamente para parejas que puedan cumplir con las condiciones y reglas:

  • El método debe ser utilizado solo por parejas que mantengan una relación seria y a largo plazo. No se puede esperar que el método alcance alta eficacia en relaciones casuales o nuevas.

  • El esposo debe tener experiencia y confianza en controlar su eyaculación, ¡y estar sobrio!

  • El coito interrumpido puede combinarse con otros métodos durante la ventana fértil. No es un método independiente, por lo que en ese momento deben usarse simultáneamente dos métodos, por ejemplo, métodos de barrera como condón o diafragma junto con el coito interrumpido, o espermicida con coito interrumpido.

  • El método es seguro solo si han transcurrido al menos cuatro horas entre la última eyaculación del hombre y la penetración actual. “La última eyaculación” también puede referirse a la masturbación. Se debe evitar la masturbación durante cuatro horas para reducir la posibilidad de que el líquido preeyaculatorio esté presente durante la siguiente relación sexual. Además, el hombre debe orinar y lavar su pene entre dos actos de eyaculación o coito. Estas medidas disminuirán considerablemente la probabilidad de que el líquido preeyaculatorio que contiene esperma pueda llegar al útero o a las trompas uterinas. La acidez de la orina también reduce mucho el movimiento de los espermatozoides.

  • El hombre debe asegurarse de que el líquido eyaculatorio no toque ninguna parte cerca de la vulva cuando se retire. Se sabe que mujeres han concebido en días en que sus secreciones fértiles “absorbieron” semen cerca de la vulva sin penetración.

  • El coito interrumpido es un método anticonceptivo masculino y su éxito depende 100 % del hombre. Por lo tanto, las parejas femeninas deben prestar atención a sus ciclos y a sus necesidades emocionales antes de decidir confiar en este método. Al final, ambos deben estar de acuerdo y considerar cómo este método puede mejorar o disminuir el placer y la experiencia sexual.


Si bien Schonbrun propone estas pautas para parejas estables y monógamas, cabe preguntarse si es posible adaptar estos cuidados también a relaciones ocasionales, promoviendo información clara, consentimiento mutuo y un uso más consciente del método.


Proponemos la siguiente, e invitamos a quienes lean este articulo a hacer sus aportes:


La máxima efectividad del método se alcanza si:

  • Es utilizado  por personas que cuenten con un buen conocimiento sobre la práctica y que hayan establecido un acuerdo mutuo antes de iniciar el encuentro sexual

  • No se realiza bajo el uso de sustancias que alteren la conciencia (como alcohol y otras drogas)

  • No se realiza luego de eyaculaciones previas o si hubo eyaculaciones se orina previamente, se higieniza la zona y se espera unas horas

  • Se lo combina con métodos de barrera (como preservativo vaginal, peneano o diafragma), con el uso de espermicidas, o si se reconoce la ventana fértil mediante un método de autogestión de la fertilidad

  • El semen no tiene contacto con ninguna parte de la vulva, posterior a ser eyaculado


Destacamos que la efectividad anticonceptiva del método depende completamente de la capacidad de interrumpir la penetración antes de la eyaculación. Por lo tanto, se requiere un acuerdo previo, consentimiento y un instante de conciencia durante el acto sexual. Este momento decisivo está íntimamente ligado a la vivencia del placer, pudiendo potenciarlo o disminuirlo según la experiencia y los acuerdos de la pareja.


Este método no protege del contagio de ITS, solo prevenible con el uso de preservativos (peneanos o vaginales)


A modo de conclusión

Queremos destacar que el objetivo de este artículo ha sido recopilar la información científica disponible, compartir experiencias de nuestro entorno como trabajadoras del ámbito de la salud sexual y (no) reproductiva, y también poner en juego nuestras miradas como usuarias, mujeres, compañeras y parejas.

Hablar del coito interrumpido es necesario. A pesar de no ser recomendado por buena parte del sistema de salud, su uso es ampliamente extendido. Negar esta realidad o invisibilizarla impide brindar herramientas concretas a quienes ya lo eligen como práctica anticonceptiva, muchas veces sin información suficiente.

Desde LAFER sostenemos que la educación sexual debe abordar también aquellas prácticas que suceden por fuera de los métodos validados institucionalmente, con información clara, actualizada y contextualizada. Brindar pautas para un uso más seguro del coito interrumpido —como las desarrolladas en este documento— no significa recomendarlo, sino reconocer su existencia y acompañar con responsabilidad.

Informar, educar y habilitar el debate permite prevenir embarazos no deseados desde el conocimiento, y al mismo tiempo, fomentar prácticas sexuales placenteras, consensuadas y conscientes. Es momento de dejar de pensar en términos de todo o nada, bien o mal y comenzar a construir una educación sexual situada, que dialogue con las realidades, deseos y decisiones personales.

Creemos que las personas y las parejas deben poder decidir con autonomía qué riesgos desean asumir y cuáles no, qué aspectos consideran más importantes al elegir una práctica anticonceptiva y cuál les resulta más apropiada según sus deseos y/o intenciones en relación con la posibilidad de una gestación (tema que abordaremos en nuestra próxima revisión: la escala de intención).

Con la intención de seguir sumando aportes a la reflexión y al crecimiento, invitamos a quienes nos leen a compartir sus opiniones, críticas e inquietudes.


Latinoamérica Fértil, por la justicia reproductiva 

Marisa Godoy, Pamela  Tifni, Luna Gramigna.

Integrantes del equipo de LAFER.


Bibliografía consultada



 
 
 

3 comentários

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Convidado:
01 de ago.

Realmente hasta ahora creía que el semen "absorvido" desde el exterior de la vulva terminando en embarazo era un mito para asustarnos. Esto ha sido realmente comprobado? Muy interesante el artículo, brindando información para tomar buenas decisiones y sin fantasmas que en el fondo parecen basarse sólo en el adoctrinamiento.

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Convidado:
5 hours ago
Respondendo a

La posibilidad de embarazo luego de eyacular cerca de la vulva es muy dificil de comprobar cientificamente. Sin embargo hay casos reportados (por los relatos de mujeres embarazadas asi) Yo particularmente recuerdo el caso de una mujer con vaginismo, que no podia tener realciones con penetracion, sin embargo logro dos embarazos. No sé bien si hubo una penetracion minima o como fue en detalle. Pero el embarazo podria ser explicado por la motilidad de los espermatozoides, que en condiciones optimas pueden desplazarse bastante

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marisa
31 de jul.

Que opinan????

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